Las
aves llegan a beber de tu mano
los
sábados,
No
llegan el lunes
porque
te encuentras de malas
Y
siempre cansada,
El
viernes tampoco
porque
no les pondrías atención.
Llegan
el sábado
porque
te encuentran desnuda
y
sin prisa,
y
me dejan olerte
y
ellas se posan y revolotean
y
se asombran de tus colores
y
tus plumas de halcón.
Te
observan desde lejos
y
con pequeños brincos se posan sobre ti.
Los
sábados todo es fiesta
mientras
duermes saciada de tu propia integridad;
me
miran despojarte de los trabajos vanos,
de
tu certeza de muchas mentiras ajenas.
Las
aves llegan los sábados,
porque
quietas en tu ventana,
las
haces cantar.
FSG
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